Consejos para aumentar la motivación en niños y adolescentes

La experiencia educativa nos enseña que es necesario y posible motivar a los niños y a los adolescentes para aprender más y mejor, que la motivación aflora como energía impulsora del gran dinamismo del aprendizaje si promovemos un modelo –lo más coherente posible– de actuaciones en la familia y en la escuela; si coordinamos deseos, refuerzos y facilitadores; si compartimos métodos, recursos y objetivos… y, especialmente, si confiamos en ellos y en su gran potencial.

¿Nacen los niños motivados para aprender de forma natural por su propio “diseño de serie” y por la interacción con su entorno? Si es así… ¿por qué los datos parecen indicar que los niños y los adolescentes de hoy están cada vez más desmotivados por aprender, especialmente, en sus estudios escolares? ¿Por qué crece el número de padres desesperados por la desmotivación y la dispersión de intereses o malos hábitos de sus hijos? ¿Por qué la sociedad se escandaliza tanto de los malos resultados de los informes PISA y, por el contrario, coopera tan poco cuando más necesitamos de ciudadanos competentes, capaces de aprender colectivamente para superar la crisis actual? Pero no nos perdamos por las ramas de los efectos y tratemos de volver a las raíces y al tronco del asunto para plantearnos posibles soluciones.

Parece probado por la experiencia y por los estudios sociológicos que los hijos deseados, aceptados y queridos que tienen un desarrollo educativo estimulante, exigente y responsable, presentan una tendencia natural para sentirse motivados por sí mismos, para desarrollar sus propias aficiones. Si bien, los chicos con altas capacidades no siempre comprenden las formas de “hacer” de un sistema educativo rutinario, que pocas veces vincula las asignaturas escolares con la vida real, que no suele tener en cuenta las diferencias de partida de cada alumno, ni sus deseos o necesidades reales.

¿Y cuáles son los tres grandes deseos del ser humano desde que es niño?

  1.  El deseo de bienestar personal (principio de placer).
  2. El deseo de ser aceptado y formar parte de un grupo (principio de reconocimiento o integración social).
  3. El deseo de ampliar las posibilidades de acción (principio de creatividad o superación personal).

Si queremos que nuestros hijos o alumnos se motiven por aprender, tenemos que tener presentes uno o varios de estos tres grandes deseos para conectar la energía que éstos generan por sí mismos como impulso de aquello que deseamos aprendan.

Pero, a este enfoque, que parece demasiado amplio y generalista, debemos sumar alguno o varios de estos ocho recursos para incentivar la motivación, (recordemos que llamamos motivación intrínseca a la que está generada por el propio placer de la actividad a realizar y motivación extrínseca a la que viene reforzada o modulada por incentivos externos, premios o castigos).

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Fuente: Revista digital de la Universidad de Padres