Mar Adsuara, ganadora del concurso literario «carta a un militar»

Mar Adsuara, de 2.° de Bachillerato, vuelve a conquistar a todos con sus relatos.

En esta ocasión ha sido escogida, de entre 419 estudiantes, ganadora provincial del concurso literario «Carta a un militar» .

El jurado ha destacado su visión particular acerca de las distintas expediciones militares que han tenido lugar durante la historia. 

¡Enhorabuena, Mar!

Carta a un militar (primera vuelta al mundo)

Distinguido señor:

Hay tantas cosas que ansío saber. Quisiera saber si los vientos soplan distintos más allá del horizonte, si la brisa susurra otros idiomas a su oído, si el mar arropa otras playas. Quisiera conocerlo todo, aprender los nombres de aquellos que habitan tan lejos y ver cómo el oleaje se entrelaza y forma remolinos de espuma blanca.

Reconozco que no soy noble ni erudita, pero sueño cada noche con robar las estrellas, incluso cuando no están a mi alcance. Si pudiera sostener su grandeza en mi palma , aunque solo fuera durante una milésima de segundo, no habría chica más dichosa en el mundo que yo, pues sería capaz de oír sus risas, de saborear su blancura y de adoptar su brillo. Serían entonces mis ojos parte de las constelaciones que han guiado a tantos como usted en las noches sin luna, y mis rizos galaxias que adornan el firmamento.

Porque sé que en el punto en que el cielo besa el mar, más allá del horizonte, habita el conocimiento verdadero. Ese que ya perseguían los marineros antiguos, que solo favorece a los valientes y sobre lo que tanto se ha cantado. El eco de los mitos resuena en el interior de una caracola y una hoguera en mitad de la playa disipa las sombras de los monstruos del pasado, pues no existe arma más poderosa que el saber.

Si siento algo más que admiración por usted, es envidia. Yo no soy nadie. Mientras yo me limito a soñar, usted recorre el mundo de principio a fin, revela sus secretos a la civilización y vive rodeado de camaradería. Pocas cosas tenemos en común más que una insaciable sed de conocimiento y quizá una pizca de arrogancia, pero me gustaría pedirle que capturara una pequeña parte del mundo para mí, aunque solo fuera un ínfimo fragmento.

Le pido que comparta conmigo detalles de su viaje. Hábleme de los nervios antes de embarcar, de Sevilla y su devenir islámico, de los rostros que les despedían. De las peleas con el Atlántico, de sus rugidos y de su bravura, propias del hijo entre el Cosmos y la Tierra. Cuénteme la verdad sobre el invierno eterno de la Antártida y si se le heló el corazón cuando el frío sembró la discordia en la expedición. Quiero saber sobre Magallanes, sobre ese punto en el que los Santos bendijeron una tierra de fuego.

Y si no es demasiado, le ruego que me cuente sobre sus hombres. Sobre los que llegaron, pero también sobre los que se quedaron por el camino. En el fondo del mar no crece el laurel pero su victoria será recordada más allá del tiempo, pues fueron ustedes quienes agrandaron los mapas en un mundo tan pequeño como el nuestro.

Siempre tendrá un sitio en nuestra historia pero sé que un hombre de mar le es fiel, como lo soy yo a mi nombre. Por eso cada vez que mi mirada se pierda en el oleaje, en el color turquesa de sus aguas y en su inmensidad, recordaré la expedición de Juan Sebastián Elcano, la primera que dió la vuelta al mundo.

Mi más sincera admiración,
Mar A. E.