¿Qué fue de aquella niña…?

Entrevistamos a Claudia Arnedo, exalumna de la primera promoción de bachillerato del Colegio La Magdalena. Nuestra alumna se dedica ahora a la investigación del cáncer.

¿Qué fue de aquella niña que llegó al colegio en el año 2006? 

En 2012 me mudé a Barcelona para estudiar el grado en Ciencias Biomédicas por la Universitat de Barcelona (UB, Barcelona). Dos años después empecé a trabajar como estudiante en el laboratorio de metabolismo del cáncer dirigido por el Dr. Ramón Bartrons (Departamento de Ciencias Fisiológicas, UB, Barcelona). Fue aquí donde realicé mi tesis de grado con una beca de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) estudiando los cambios metabólicos que se producen en los linfocitos cuando se dividen; un mecanismo que tiene mucho en común con las células tumorales y que está implicado en la respuesta de nuestro sistema inmunitario contra el cáncer. Me gradué en 2016 con Premio Extraordinario de final de carrera y conseguí una beca Másteres de Excelencia de la Fundación Catalunya-La Pedrera para cursar el máster de dos años: Bioinformática para Ciencias de la Salud en la Universitat Pompeu Fabra (UPF, Barcelona). Realicé mi tesis de máster en el laboratorio de genómica del cáncer dirigido por la Dra. Núria López Bigas en el Institute for Research in Biomedicine (IRB Barcelona, Barcelona) desarrollando un programa estadístico para caracterizar las mutaciones que causan diferentes tipos de cáncer. Desde octubre de 2019 sigo trabajando en mi tesis de doctorado, estudiando la contribución que tienen las zonas del genoma que no codifican proteínas en el desarrollo del cáncer con una beca de La Caixa. 

¿En qué consiste tu trabajo?

En el laboratorio computacional — o “dry lab”, laboratorio seco — no llevamos ni batas ni guantes; hacemos experimentos con los ordenadores. Usamos gran cantidad de datos que se han generado en otros laboratorios y hospitales, como la secuenciación de miles de tumores de pacientes, y desarrollamos herramientas computacionales para estudiar cómo se han producido. Por ejemplo, si tenemos datos de cientos de cánceres de pulmón, podemos ver si todos comparten una misma mutación en su DNA que podría ser la causante del crecimiento descontrolado de estas células. El problema se complica cuando tenemos en cuenta que un único tumor puede tener de miles a cientos de miles de mutaciones. Por eso necesitamos la Bioinformática para analizar todas estas secuencias. Y en ello trabajamos gente de disciplinas muy diferentes, desde Biología, Medicina, Bioquímica hasta Matemáticas o Ingeniería Informática. En el día a día, mi trabajo consiste en programar nuevas herramientas o análisis, leer los trabajos que se publican y asistir a congresos y conferencias donde se presentan nuevos resultados. Aunque la investigación en Biomedicina sea un campo muy competitivo, especialmente para publicar estudios y conseguir financiación, disfruto aprendiendo cada día. 

¿Crees que el colegio influyó en la decisión de la elección de tu carrera?

El colegio me estimuló a aprender muchas asignaturas diferentes y a disfrutarlas — como los concursos de relatos con Inma, las olimpiadas matemáticas con Lucía, las comidas alemanas con Teresa… — pero fue con las clases de Manuel cuando descubrí cómo de divertida podía ser la biología molecular y las implicaciones que podía tener en la salud de las personas. Aún así, no fue hasta la primavera de 2012, unos meses antes del examen de selectividad, cuando finalmente me decidí a estudiar el grado de Ciencias Biomédicas después de asistir a la jornada de puertas abiertas en la Universidad de Barcelona. Ciencias Biomédicas combinaba asignaturas de Medicina y de Biología Molecular, justo lo que me interesaba, y me abría el camino para hacer investigación en Biomedicina. 

Cuéntanos alguna anécdota que recuerdes con profesores o alumnos

Recuerdo que tuvimos que hacer un proyecto con Cristina Mariscal y Miriam Porcar para Manuel, que consistía en representar un valle fluvial con montañas, río, desembocadura… y se nos ocurrió hacer una masa con harina y agua para moldearlo y después pintarlo. Al día siguiente de entregar el trabajo tuvimos que tirar la maqueta porque había fermentado. 

La función de Navidad que más recuerdas fue….¿Cómo eran esos días de ensayos y el día de la función?

Me acuerdo de las funciones que hicimos en la ESO. Mi primera fiesta de Navidad en La Magdalena fue en primero de la ESO con Maria Reina y bailamos una mezcla de varias canciones pop de los años 80-90. En segundo, con Manuel, hicimos una canción de los Bee Gees y fue también muy divertido. En tercero, con Maite, cambiamos un poco el registro y nos pusimos tutús rosas para el Vals de las flores porque la fiesta giraba en torno al Cascanueces. En cuarto, con Inma, representamos el musical de Oliver Twist. En todas nos lo pasamos muy bien, tanto ensayando como en el escenario, aunque en cuarto echamos mucho en falta a nuestro compañero Arnold. 

Háblanos de alguna excursión o viaje de fin de curso

En abril de 2010, como viaje de fin de curso de cuarto de la ESO, fuimos a París con Inma y Lucía. Estuvimos unos días en la ciudad y otros varios en Disney, lo pasamos muy bien. 

¿Conservas amistad con algún compañero/a de esa época?

Con quien he mantenido más contacto es Elena López, pero también he ido coincidiendo con Carolina Romero, Cristina Mariscal, Teresa Gómez… 

¿Qué hacías en las horas de patio?

En la ESO recuerdo estar con mi grupo hablando y jugando, pero en los últimos años en Bachillerato pasábamos muchos patios estudiando o acabando deberes.  

Tu comida favorita de Desam…

Sin pensármelo: las empanadillas de atún.

¿Qué es lo que más valoras de tu paso por el colegio?

El esfuerzo de todos mis profesores para que saliéramos bien preparados del colegio.

Formaste parte de la primera promoción de bachillerato del Colegio La Magdalena. ¿Cómo viviste esos dos años? 

Estuve muy centrada en estudiar para la prueba de acceso a la universidad (PAU). Segundo fue especialmente difícil al ver acercarse el examen y tener que decidir qué iba a estudiar el curso siguiente.

¿Fue difícil enfrentarse a la PAU? ¿Qué consejo les darías a nuestros actuales estudiantes?

El hecho de hacer tantas pruebas en tres días, con un temario tan amplio y con la presión de conseguir una nota para entrar en la universidad, hacen que la PAU sea un examen especialmente complicado. Nos ayudó bastante prepararnos con exámenes de otros años y hacer una prueba final en el colegio con todo el temario. Como consejo diría que, aunque estudiar mucho es el primer paso, es igual de importante estar tranquilo durante el examen para leer bien los ejercicios y contestar. 

Un momento muy importante es la ceremonia  de graduación. ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo lo celebraste?

Era la primera graduación de Bachillerato en el colegio y recuerdo bastantes nervios. Después de la ceremonia hicimos una fiesta con alumnos, profesores y amigos en Castellón. Creo que aquel día me di cuenta de que realmente se acababa el cole — aunque lo hubiera estado pensando durante todo el curso — y que empezaba una nueva etapa como universitaria. 

Gracias por compartir con nosotros estos bonitos recuerdos, Claudia. Desde el Colegio La Magdalena queremos darte la enhorabuena por la importante y necesaria labor que realizas. Nos encantaría verte en la fiesta del 50 aniversario del colegio.

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