Historias de La Mancha

Capítulo I

De lo que allí aconteció según crónica de bachilleres de 1ºB

Jueves, 28 de febrero

Me hallo embriagado de una sensación conmovedora, inquietante. Estaba yo con el deseado momento de levantarme, vestirme y partir hacia el Auditorio de mi querida ciudad de Castellón, de cuyo nombre por ahora sí quiero acordarme, pero, ahora bien, el futuro es inexistente. A las 7.15, aún medio entumecido y con un frío aparentemente rompedor, me subo delirante al autobús que nos permitirá viajar hasta el destino que muy pronto descubriremos juntos. Conmovido por el afán de disfrutar, tanto mis preciados compañeros y yo, me derrito como un niño al son de sus caramelos para cantar por bulerías y, así, enloquecer a toda esa familia, si bien colegial más que otra cosa, con la que hoy partíamos rumbo a un lugar verdaderamente desconocido, pero a su vez, inquietante. Pese a mi profundo anhelo de descansar, la fiesta no podía parar, por lo que transcurridas las primeras horas de viaje con una parada incluida, que decido ahora mismo no narrar por la complejidad del asunto, me levanto caminito de primera fila ¡por y para el Quijote! Me tocaba deleitar con mi voz a todos mis compañeros, ansiosos por escuchar los primeros capítulos del Quijote (nótese la ironía) para poder transformarlos en una realidad y ¡quién sabe….! llevarlos a la práctica en la vida. Pero me voy del tema, así que, como andaba diciendo, una vez leo el Quijote y transcurren unos minutos llega la primera parada y sí, queridos amigos, nos encontrábamos en el Toboso ¡Qué barbaridad,¿eh ?! Lugar paradisiaco, donde nuestro respetado y admirado Miguel de Cervantes se inspiró para crear a su más que conocido personaje: Dulcinea del Toboso. Quedé fascinado con la historia de tan hermosa patria y con un museo tan poco quijotesco que solo se hallaban ejemplares del Quijote, desde el más grande del mundo al más antiguo del que se tenga constancia. Sí, es algo curiosísimo, pero no deja de ser el mismo Quijote multiplicado por 263.

Pero quizá me quedé con ganas de descubrir algo más, hay que ser sincero ante todo dice la ley y no el tramposo. Se acercaba la hora de comer, aproximadamente eran las 13.15, y hay que decir que comida alguna me había llevado a la boca en lo que llevábamos de jornada, pero peores hazañas habían pasado mis antepasados y en un pestañear de ojos, como si se tratara de pura magia, por fin me situaba en…… Campos de Criptana: un lugar abrumador, con inmensos molinos de viento, de cuya comida he de olvidarme, pero por simples razones de gustos alimentarios, puesto que el menú era profundamente quijotesco.

Miguelín jamás pensó que semejante historia, que el mismo deleitó, llegaría a mover tanta multitud de gente y causando una literatura profundamente respetada a nivel mundial. Ustedes ya me empiezan a conocer y permítanme, sus mercedes, saltarme la parte de la fiesta en la cual nada sucedió por el duelos y quebrantos, que no solo quebró mi voz y mi estómago, también la de mis queridos Sancho Panzas, por lo que a media tarde mi querido Honorio dio el aviso de que una nueva aventura nos estaba esperando, así que ¡en marcha!, dijeron Inma y Maite. Disculpeme vuestra merced por este breve parón para decir que Honorio es mucho más que el chófer que nos condujo hasta un precioso destino, también fue amigo y compañero, por lo que digna mención merece en este escrito mío. Maite e Inma eran las cabecillas de este bando desorganizado que buscaba vivir algo inolvidable y disfrutar del tiempo, pero con el género dentro por la calor. Ahora sí que sí queridos lectores, apreciada merced, me encamino a contaros esa aventura de la cual yo, con mucho gusto, formé parte. Se trata de algo único, ya que visitamos Argamasilla de Alba que, ojo vuestra merced, se trata del lugar en el cual Miguel de Cervantes se encontró de frente con la justicia y hubo de cumplir prisión. Por ello, se trata de un lugar importante y el cual no se halla mencionado en el Quijote, pero sí ignorado. Una vez hemos acabado con la visita a tan bello lugar proseguimos con nuestra ruta caminito de ultramar….

Vuestra merced ha de ser consciente, sí, queridos lectores, debéis ser conscientes de que ya estamos llegando a tal enriquecedor lugar y como ya nos encontramos en él, os diré el nombre, se trata de ¡Almagro! donde la mañana susurra y la noche delira como un pájaro en llamas, embriagador y hermoso lugar, os lo aseguro. No había tiempo que perder, eran las 19.30 y a las 21.00 debíamos estar marchando del hotel, que se dice pronto, pero es así. A llenar el buche. queridos amigos, por lo que el cambiarse, ducharse y arreglarse debía ser en 1, 2, 3 y vuelta otra vez. Una vez allí, no me seáis pillos en creer, vuestra merced, que seguíamos en el hotel porque, para alegría de todos nosotros, la cena ya estaba allí y pudimos disfrutar de un exquisito primer plato que consistía en ensalada de pasta o un revuelto de verduras y, por si fuese poco, a continuación, llegaría el segundo plato que, o bien carne o bien pescado, tu obligación era comer.  Ya, por último, el postre. He de decir una cosa, porque si no, discúlpeme vuestra merced, pero amigos, explotaría callándome: Inma y Maite transmitieron una generosidad incontrolable…. ahí me quedo. Si ustedes pensaban que eso era todo, no están en lo cierto, completamente han caído en la ignorancia, pero yo, al que tanto aprecian, os contaré todo lo que queda por llegar…. que no es poco. A las 23.00 partimos del restaurante, de cuyo nombre sí me gustaría acordarme pero me es imposible, y anduvimos camino a un pub, de punta en blanco todos vestidos, no les quepa la menor duda y llegó el momento, por lo que entramos para disfrutar y ahorraré mucha historia, por si alguno procesa una gran Fe y evitar así males mayores. Pero como se trata de disfrutar y ustedes son parte de mí, ya de una vez por todas les contaré tan bellos momentos en el Pub, el cual, esta vez, sí que no tiene nombre. La música comenzó flojita, un ritmo pausado y poco frenético, pero nuestra locura, sepa vuestra merced, que puede con todo, por lo que la noche sería estrambótica, eso era un hecho, y lo fue, lo fue. El dj era tan joven como la canción de purísima y oro de Joaquín Sabina. Dicho este agravio comparativo diré que en mí despertó un tormento que me hizo bailar sin parar y es lo que hice, por lo que me esperaba una gran noche. Por el micro pasaron la mayoría de mis compañeros, incluso Maite e Inma se atrevieron y ¡qué bien lo hicieron! sépanlo ustedes, que es algo histórico; después estoy yo, que no solo no solté el micro sino tampoco mi preciada bandera de España, que como Cervantes diría: la bandera de mi añorada patria. Demasiados detalles ando soltando, por lo que resumiré, en resumidas cuentas, que fue una noche maravillosa. Pudimos bailar, disfrutar, reír y desenfrenar el corazón, con canciones tanto típicas, como el Sarandonga o una digna mención a Alejandro Sanz, como más actuales, pasando desde Maluma a Bad Bunny; sabrán ustedes que son como lo mejorcito de aquella época. A mi pesar, las 2.00 era muy pronto pero debíamos estar en el hotel y así fue, las fiestas en cada una de las habitaciones. Pido perdón pero para en cada habitación se queda. Ardor, ardor sentía en mis ojos al abrirlos tan lentamente que casi vi mi vida pasar, todo por culpa de la hora marcada para ser el inicio del día, las 8.00, y sepan ustedes que en pie estuve,. pese a lo poco que debí dormir, juzguen ustedes mismos. Pero lo que nos concierne es seguir con el extravagante día que nos esperaba, y digo extravagante porque puedo y porque en breve lo entenderán ustedes.

Las 10.00 marcaba en mi reloj, el desayuno ya era papilla en el estómago de todos, unos versos recitados y una alegría consumida, por lo que nos dirigimos a la plaza donde se centra nuestro viaje, la plaza donde Almagro alberga el mayor corral de comedias hoy en día en funcionamiento y único en España. A mi parecer la plaza era demasiado rocambolesca pero para gustos, ya saben ustedes, que colores y, en esta ocasión, plazas.

Las 12.00 era la hora marcada para tomar asiento, nunca mejor dicho en tan maravilloso corral, pero dado que eran las 11.00, nos sentamos en una cafetería a valorar todo lo vivido hasta el momento, las conclusiones son claramente positivas. El increíble momento de entrar había llegado, por lo que sepa, vuestra merced, que el nerviosismo era palpable. Entramos y yo quedé impresionado, debido a que era la primera vez que me sumergía en tan entrañable época como lo fue el siglos de oro de la literatura. Tomé asiento en un lugar puramente reservado a mujeres, pero hoy era la excepción, así que allí me senté con mucho gusto y me dispuse a disfrutar de la obra. Se trataba de una obra de arte en mayúsculas, del gran Lope de Vega, reformador del teatro y, sabrán ustedes, que impulsor del nuevo arte de hacer comedias, y si no, ya sabéis algo nuevo, de todo se aprende.

Como un pájaro silvestre, así me hallé yo toda la representación de “ La discreta enamorada “la cual tenía un ritmo peculiar de escenificación, pero que acabó por alargarse demasiado y colmar con mi paciencia. Eso no está reñido con que es una verdadera joya teatral, poco comparable con mi preciado Quijote y su Miguel de Cervantes, a quien le debo este viaje, sin él no hubiera existido la ruta del Quijote, valga la redundancia….

Mi mente ha buscado olvidar los pequeños momentos pero sepa, vuestra merced, que a las 14.00 nos encontrábamos buscando lugar para comer. Finalmente y, por gracia de Dios, así fue, y pudimos comer, hasta rozar la gula, en un humilde bar que se hallaba contiguo al corral de comedias y en el que la sutilidad del camarero nos embriagó ( jugaré con vuestra inteligencia para saber si conseguís captar la ironía de un camarero sutil en un pueblo de la Mancha, que Dios me perdone) Dicho esto, sepa vuestra merced, que nos dirigimos al autobús, al encuentro de Honorio, para regresar a casa, ya que eran las 16.00 y debíamos, muy a nuestro pesar, partir para poder llegar a nuestra humilde morada. Grandes molinos fueron vistos, con gran pasión comimos, con temperamento realizamos fotos, y con diversión reímos mogollón. Todo eso fue posible gracias al viaje a Almagro, y perdónenme ustedes por la casi inexistencia de explicación sobre lo acontecido en el retorno a mi querida ciudad ,pero me quedé dormido, soñando con los prados verdes de Argamasilla de Alba. Mi precisión sobre las horas es nula, debido al corazón a mil que yo mismo llevaba y al olvido del tiempo para poder disfrutar, pero que sepáis que mi alma he abierto para ustedes. Nunca en la historia hubo, tan bello viaje como el que el colegio La Magdalena realizó a tan bellos lugares de La Mancha. Todo por el Quijote, todo por Cervantes, todo por el teatro y sus corrales pero, vuestra merced, ¡ todo por el arte !

                                                                                                                    Nicolás Costilla 1º B