I certamen de microrrelatos Colegio La Magdalena

Ya puedes leer los microrrelatos ganadores y finalistas del primer certamen de microrrelatos del Colegio La Magdalena. Desde el departamento de Lengua queremos felicitar a nuestros/as alumnos/as por la calidad de sus relatos y el interés demostrado. ¡Enhorabuena!

Ganadores del primer premio: Sara Fortanet, Martín Costilla y Claudia Ten Bokum

El comienzo del fin

Y el cristal se rompió en mil pedazos. Todo era caos, gritos y polvo. Nadie entendía nada. Nadie sabía lo que pasaba. Él estaba allí, en medio del lío, buscándola. ¿Cómo habían llegado hasta allí? Todo era su culpa. Él la había traído. Él la había convencido para ir a cenar a ese restaurante esa noche. Lo tenía todo preparado, el anillo, el discurso, todo. Esa noche iba a ser el comienzo de una vida juntos, iban a envejecer juntos, a formar una familia juntos. Esa noche iba a ser perfecta, pero todo cambió. Él la buscaba. Había muchos gritos y llantos. Nadie sabía nada. Él la buscaba y allí estaba ella, en el suelo, hermosa como siempre. Tendida en un charco de sangre, él la agarró entre sus brazos. Él lloraba. Ella estaba muerta. Esa noche lo perdió todo. Esa noche fue, para él, el comienzo del fin, desde el mismo instante en el que la bala impactó contra el cristal de la ventana.

Sara Fortanet, 2º bachillerato. Microrrelato finalista también en el concurso de microrrelatos de Signo Editores Literatura

Vidas

Y el cristal se rompió en mil pedazos… No fue por culpa del viento, ni por un pelotazo de las chicas del patio. Tampoco se rompió porque Julián, el de mantenimiento, cerrará la ventana con demasiada fuerza. Nadie sabia qué había pasado y buscaban un culpable con urgencia.Los interrogatorios en el despacho del director se sucedían a lo largo de todo el día. Nadie parecía saber nada sobre el suceso. Todos volvimos a casa con la sensación de que algo misterioso había ocurrido, pero ninguno imaginábamos que las respuestas vendrían con el nuevo día. Julián abrió a primera hora las instalaciones del colegio. Los primeros coches y los autobuses comenzaron a llegar.Todo se llenó de risas, conversaciones,… Ya nadie se acordaba del cristal roto en mil pedazos del dia anterior hasta que… Cuando entramos en el aula de música, allí, junto a la ventana, dos niñas descalzadas tapadas con cartones dormían junto a sus padres en el frío suelo. Ya nadie pensó en aquel cristal roto sino en aquellas vidas rotas en mil pedazos.

Martín Costilla, 3º ESO 

Marta

Y el cristal se rompió en mil pedazos y con ellos comenzaría o volvería la auténtica Marta, una chica de 13 años que pronto se dio cuenta de lo que pueden influir los demás en tus decisiones, especialmente en una época como esta.
Era un día normal, las vacaciones habían acabado y tocaba volver a la rutina. Ella no era mucho de salir, así que no había visto a sus compañeros en todo el verano. Cuando llegó a clase se llevó una pequeña sorpresa: Las chicas se habían maquillado para ir a clase, y la ropa que vestían no era la que solían vestir. Estaban mucho más vacilonas y no parecían las del curso pasado…
A ella no le importó demasiado, pero a lo largo de las las semanas empezó a cambiar de idea. Nadie parecía aceptarla y la miraban como una niña pequeña, entonces tuvo que empezar a jugar su juego: Empezaría a vestir con el mismo estilo de ropa, se maquillaba como en una película y, sobretodo, se volvería mucho más borde y antipática.
Los compañeros parecían verla como una más de su grupo, pero ella no se sentía a gusto. Un día que estaba en su habitación se miró al espejo: “Esta no soy yo…”La rabia le pudo e hizo el espejo trizas. Ya no soportaba haber cambiado totalmente para gustarle a los demás, porque ¿quienes eran ellos para juzgarla? Al final, todos somos diferentes ¿por qué encajar cuando naciste para destacar?

Claudia Ten Bokum, 2ºESO


Finalistas del I Certamen de microrrelatos del Colegio La Magdalena:

Doble personalidad

– Y el cristal se rompió en mil pedazos- declaró el agente Callahan al relatar lo que había pasado. La noche anterior iba a ser aquella noche tan esperada. El inspector, junto con el agente Callahan, por fin podrían acabar el trabajo en el que tantas horas habían invertido. Ahora sabían, perfectamente, cómo atraía a esas chicas simulando una caída en bicicleta. Ahora, por fin, sabía dónde podría encontrarlo y que esa noche era para hacerlo. Pero al entrar en aquella casa, no había nadie “¿Donde se ha metido?” – dijo frustrado el inspector – “¡Vámonos de aquí!” Pasando por el armario, en el espejo, se reflejó la imagen del asesino. El inspector apuntó con su pistola y disparó hacia allí. Al disparar el gatillo, el compañero de Callahan cayó al suelo junto con los pedazos de aquel espejo. Allí no había más asesino que el inspector.

Geli Palmer 1º bachillerato

No quería

Y el cristal se rompió en mil pedazos. Solo el tiempo podía repararlo a su forma original, aunque nunca igual. Ya no pedía que le diese un beso o un abrazo cuando más lo necesitaba. No quería que le pidiera perdón cuando creía que estaba equivocado. Tampoco pretendía que se fueran a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias o a almacenar más recuerdos. No quería que la llamase para contarle qué tal le fue el día, ni que le dijera lo mucho que la había echado de menos. Ya no pedía que le hiciera nada, ni mucho menos que se quedara a su lado para siempre. Porque pedirlo fue tan fácil que… cuando lo consiguió, ya no lo quería.

Yitong Xie, 4º ESO

El portal de la llave

Y el cristal se rompió en mil pedazos. Los exploradores pudieron seguir su camino hacia el portal del tiempo. Ya habían encontrado la llave del monte Everest. Ahora mismo estaban delante de su siguiente prueba, en el río de lava. El sendero fue desvaneciéndose poco a poco. Pero, con la cuerda tenían que aferrarse a ella para llegar al otro lado sin caer. Los primeros exploradores lo consiguieron pero el tercero pereció en el intento. Los que lo consiguieron siguieron con su camino, llorando por la muerte de su amigo.
Allí estaba : ¡La cascada de lava! Detrás de ella se encontraba el portal. Cuando la cruzaron el primer explorador resbaló y cayó al río. El superviviente lo tenía claro. Iba a abrir el portal y viajar.
Y así fue. Viajó, selló el portal, y salió con sus amigos.

Juan Adsuara, 1ºESO