Henrietta Lacks y las células inmortales

Hoy, 4 de febrero, es el Día Mundial contra el Cáncer, un día promovido por La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), con la finalidad de concienciar y llamar a la sociedad para avanzar y controlar esta enfermedad.

Pero, ¿qué es el cáncer? El cáncer es una enfermedad que hace que un grupo de células del organismo crezca de manera anómala e incontrolada dando lugar a un bulto o masa. Esto ocurre en todos los cánceres excepto en la leucemia (cáncer en la sangre).

Cada año se diagnostica cáncer a más de 14 millones de personas y provoca 9,6 millones de muertes anuales. El cáncer es una de las principales causas de muerte en España y en el mundo. Uno de cada tres varones y una de cada cuatro mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida. 

Este día se celebra con la finalidad de concienciar a la población de que es una enfermedad muy presente hoy en día y que debemos estar preparados y apoyar a aquellos que lo necesiten.

¿Qué puedo hacer yo para contribuir?, te preguntarás.

Puedes realizarte exámenes médicos, cuidar tu salud evitando factores de riesgo, puedes intentar informarte y concienciar a la gente de tu alrededor, realizar alguna donación para la investigación contra el cáncer o, simplemente, ofrecer tu apoyo a algún ser querido que esté pasando por esta enfermedad, para hacerle ver que no está pasando por esto solo.

Tenemos la esperanza de que, algún día, tendremos la cura para el cáncer.

¿Conoces a Henrietta Lacks y sus células inmortales? Gracias a ella la ciencia sigue avanzando y estudiando para descubrir esa cura.

El año 1951 marcó el inicio de uno de los avances más importantes de la historia de la biotecnología. 

Nos situamos en 1920 cuando nació Henrietta Lacks, una mujer de raza negra que, por causas de la guerra, tuvo que mudarse a Baltimore para trabajar con sus dos hijos y marido. 

A 10 kilómetros se encontraba el laboratorio del doctor George Gey, que llevaba toda su vida buscando la manera de salvar al mundo del cáncer. Trabajaba con tejidos cancerosos de sangre del corazón de gallinas vivas, con la esperanza de que esas células vivieran y se reprodujeran para poder estudiarlas fuera del cuerpo. Pero siempre morían.

El 1 de febrero de 1951 tuvo que ir al hospital John Hopkins, donde Howard Jones detectó en ella un tipo muy especial de tumor, ya que era púrpura y sangraba fácilmente al tocarlo. 

Desgraciadamente, el tratamiento no funcionó y murió con apenas 31 años de edad. Ella quedó en el olvido, pero, tiempo más tarde, al examinar sus células cancerígenas, extraídas en su momento, observaron que se podían cultivar indefinidamente. ¡Estaban vivas! Se cultivaban y reproducían indefinidamente. Era la prueba que había estado buscando durante tantos años el laboratorio de Gey. 

Parte de ella se volvió famosa ya que sus células humanas fueron las primeras células inmortales crecidas en un laboratorio. Aunque ciertamente nunca se le pidió permiso a ella o su familia. El Dr. Grey les dio un nombre: HeLa, por las dos iniciales del nombre y el apellido de Henrietta Lacks. En cuestión de horas se multiplicaban y multiplicaban y nunca dejaban de hacerlo. Fueron las primeras células humanas inmortales que crecieron en un laboratorio.

Las células HeLa permitieron desarrollar la vacuna de la polio, que salvó a millones de personas. También muchos  otros tratamientos médicos e, incluso, se viajó al espacio para ver qué le pasaría a la carne humana en gravedad 0. El ejército de EEUU las puso en frascos donde hacían experimentos atómicos. Se vendieron a laboratorios de todo el mundo, y se probaron incluso en cosméticos, para comprobar que no tenían efectos secundarios. Los científicos les dijeron a los capitalistas que podía ser una manera de curar el cáncer y buscaron a la familia de Henrietta para estudios genéticos. Fue entonces cuando se enteraron de las ganancias millonarias y los descubrimientos, y exigieron un reconocimiento para Henrietta, a la que finalmente se reconoció como heroína científica.

Las células inmortales que quitaron la vida a  Henrietta han sido la base de importantes estudios médicos en todo el mundo y de la ciencia biológica del siglo XX

Autores: Ana, Sandra, Blanca y Luis 4.ºESO

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