Día de las bibliotecas

La Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, impulsa la celebración del Día de las Bibliotecas que se celebra este domingo, 24 de octubre. Desde el año 2019 se incorpora el lema ‘Aptas para todos los públicos’. Las bibliotecas son una ventana abierta a la lectura. Buscamos promover, difundir y celebrar todos estos servicios de las bibliotecas que nos acercan a la lectura. Todas las tipologías de bibliotecas, públicas, escolares, universitarias, especializadas y nacionales y regionales constituyen espacios de aprendizaje a todos los niveles. Ofrecen una amplia variedad de herramientas y servicios que buscan impulsar el aprendizaje tanto individual como colectivo, con el objetivo de que los ciudadanos puedan adquirir nuevos conocimientos transformadores que permitan generar cambios en el ámbito académico, profesional, personal y de ocio.

¿Conoces cómo surgieron las bibliotecas?

La historia de las bibliotecas ocurre a la misma vez que la propia historia de la escritura y de su progresivo avance en la historia de la humanidad. Fue importante en varios ámbitos fundamentales como el filosófico, científico y literario.

Las bibliotecas en los antiguos tiempos:

El antiguo Egipto: en los antiguos tiempos de Egipto la biblioteca suponía un centro de archivos fundamental, donde se guardaban escritos y memorias.

Grecia: los conocimientos que se extraían de los libros y de las bibliotecas eran muy cotizados y se podría decir que estas eran las antepasadas de las actuales. En el periodo helenístico surgieron muy conocidas y famosas bibliotecas como la de Alejandría o la del Pérgamo.

Edad Media: en los tiempos medievales, con las invasiones bárbaras y la caída del Imperio Romano de Occidente, la cultura retrocede y se refugia en los monasterios y escritorios catedralicios, únicos lugares que albergan bibliotecas dignas de tal nombre.

Edad Moderna: el Renacimiento, marcado por la invención de la imprenta, creación de Johannes Gutenberg, y las luchas derivadas de la Reforma protestante, vio nacer, gracias a los ideales humanistas, un nuevo modelo de biblioteca principesca.

Algunas bibliotecas son espectaculares:

Real Academia

San Lorenzo del Escorial

Trinity College

¿Cuándo se construyó la Biblioteca de Alejandría?

La biblioteca de Alejandría es una de las bibliotecas más grandes de la antigüedad e importantes del mundo antiguo. La biblioteca era parte de una institución de investigación más grande llamada «Muséion de Alexandria», que estaba dedicada alas musas, las nueve diosas de las artes.

La biblioteca comenzó a funcionar durante el llamado «periodo helenístico» del Antiguo Egipto. No se sabe con exactitud quién propuso su construcción, pero ya desde Alejandro Magno había una conciencia para con la difusión de la cultura helénica, la cual consideraban  debía ser conocida en todo el
mundo. No obstante, probablemente no fue construida hasta el reinado de Ptolomeo II Filadelfo, simultáneamente con la construcción del Faro de Alejandría.
La biblioteca de Alejandría adquirió rápidamente muchos rollos de papiro, en gran parte debido a la política agresiva y bien financiada de los reyes ptolemaicos para adquirir textos. No se sabe exactamente cuántos de estos rollos se conservaron en un momento u otro, pero las estimaciones oscilan
entre 40.000 y 400.000 durante su apogeo.

Parece que parte de la biblioteca se perdió en un incendio y se fue destruyendo poco a poco por falta de financiación. En 2002 se inauguró la nueva en una acción conjunta de la UNESCO y el gobierno egipcio. Puede contener hasta 8 millones de  volúmenes e incluye, entre otras cosas, un planetario, sala de congresos, biblioteca para niños, salas de lectura, un instituto de restauración de libros antiguos… Los caracteres que representan todos los alfabetos del mundo están grabados en las paredes exteriores de granito.

¿Cuál fue la primera biblioteca? ¿Y el primer bibliotecario?

La primera biblioteca fue creada por el rey Asurbanipal en uno de los pisos altos de su palacio, en la ciudad de Nínive. Fue creada gracias al interés del rey de aprender y escribir algo inusual en la época: siglo VII a.C.
Se considera la primera biblioteca creada con el propósito de albergar todo el conocimiento disponible en una época bajo un mismo techo. Alberga libros tan importantes como el Código de Hammurabi, la Tableta del Diluvio o los poemas de Enuma Elish y de Gilgamesh.

No está muy claro si la primera biblioteca pública fue la Biblioteca pública de Atenas, construida en el 330 a.C. o fue la biblioteca de Asinio Polión, fundada en Roma en el año 39 a.C. La biblioteca estaba conformada por obras maestras de la literatura griega y romana – hasta entonces la mayor parte de los fondos de las bibliotecas de época republicana eran obras griegas -, de poesía y de historia, así como tratados militares y científicos. Tras su retiro de la vida pública, Polión organizó sesiones de lectura en las que los autores leían sus propias obras.

Más tarde, aparecieron las bibliotecas privadas en las casas aristocráticas y los grandes dignatarios comenzaron a considerar la creación de bibliotecas académicas como modo de acrecentar su fama.

Así pues, era necesaria una figura que organizase y mantuviese en orden tablillas de cera, ladrillos de baro cocido, papiros…. de una manera profesional. Se cree que el primer bibliotecario fue un monje de elevada cultura llamado Anastasio, el bibliotecario. Fue archivero jefe de la iglesia de Roma en el siglo IX y recibió el título de «bibliothecarius».

¿Conoces estas siglas BNE?

Corresponden a la Biblioteca Nacional de España. Felipe V fundó la biblioteca Nacional de España en 1711. En 1716, por un privilegio real, se establece el precedente del actual depósito legal. Deja de ser de la corona y pasa a ser del gobierno en 1836. En 1896, se estableció en su actual sede de Paseo de Recoletos. Conserva ejemplares de todas las publicaciones editadas en España.
En su página web puedes encontrar mucha información: Biblioteca Nacional de España. Si viajas a Madrid, no te pierdas una visita guiada.

Hoy en día, encontramos en internet un amplio abanico de bibliotecas virtuales. Muy interesante es la  Biblioteca Virtual de Cervantes, con un apartado para literatura infantil y juvenil. Otra opción es la Biblioteca de compilación, que se va ampliando con colaboradores interesados.

En los orígenes de internet latía el sueño de alentar una conversación mundial. Había que crear itinerarios, avenidas, rutas aéreas para las palabras. Cada texto necesitaba una referencia —un enlace—, gracias a la cual el lector pudiera encontrarlo desde cualquier ordenador en cualquier rincón del mundo. Timothy John Berners-Lee, el científico responsable de los conceptos que estructuran la web, buscó inspiración en el espacio ordenado y ágil de las bibliotecas públicas. Imitando sus mecanismos, asignó a cada documento virtual una dirección que era única y permitía alcanzarlo desde otro ordenador. Ese localizador universal —llamado en lenguaje de computación URL— es el equivalente exacto de la signatura de una biblioteca. Después, Berners-Lee ideó el protocolo de transferencia de hipertexto —más conocido por la sigla http—, que actúa como las fichas de solicitud que rellenamos para pedirle al bibliotecario que busque el libro deseado. Internet es una emanación —multiplicada, vasta y etérea— de las bibliotecas. (Irene Vallejo, «El infinito en un junco»)

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