¿Contaminan las bicicletas y patinetes eléctricos?

Autor: Daniel Gozalbo (alumno de 2º de BAC)

Como ya sabes, las bicicletas eléctricas que circulan por las ciudades no emiten gases nocivos a la atmósfera, pero durante su fabricación e incluso durante su vida útil, se emplea energía, y esta energía ha podido obtenerse a costa de emisiones de CO2.

La bicicleta eléctrica, como cualquier producto manufacturado, suelta gases nocivos al aire. Por ejemplo, cuando al finalizar su vida útil, la desechamos y la ‘tiramos a la basura’. Es en este momento cuando se produce casi el total de contaminación de este producto.


Por lo que la respuesta al título del artículo es un ‘sí’. Las bicicletas y patines eléctricos contaminan.

¿Pero cuánto contaminan? Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid revela que la bicicleta eléctrica o patinete eléctrico emite unos 300 kg de CO2 durante todo su trayectoria de vida, recorriendo una media de veinte mil kilómetros.

La Huella de Carbono de una bicicleta eléctrica es 16 veces inferior a la de un coche convencional y 6 veces menor al de una moto de baja cilindrada.

Pero ¿Qué se considera bicicleta eléctrica? Según la legislación de la Unión Europea, se consideran bicicletas eléctricas a aquellos vehículos que cumplen estos 3 requisitos:

● Sólo proporcionen asistencia mientras se pedalea. Pueden tener acelerador siempre y cuando este sólo sea efectivo cuando se pedalee.
● El motor se desconecta a partir de 25 km/h.
● Su potencia no sea superior a 250W

Mi conclusión es que no tienes por qué preocuparte. La bicicleta eléctrica deja una huella ecológica muy baja comparada con el resto de medios de transporte, por lo que la bicicleta eléctrica es un medio de transporte totalmente respetuoso con el medio ambiente, aunque, eso sí, sería más recomendable utilizar una bicicleta convencional ya que la eléctrica contamina más que una bicicleta convencional.


En primer lugar, agradecer a Daniel, su artículo. Siempre es positivo plantearse dudas y reflexionar acerca de nuestras acciones cotidianas y productos que adquirimos. A veces, las personas tenemos una ‘falsa conciencia ecológica’, al comprar ciertos productos, y pensar que el trabajo ya está hecho, que con ello ya estamos ayudando al planeta.

Estoy seguro que las palabras de Daniel harán reflexionar a más de uno cuando vaya a comprarse el tan de moda, y polémico, patinete eléctrico. Hemos llegado a un punto en el que parece que surcar las aceras esquivando abuelas a velocidad de bólido, es tener conciencia ecológica. Pues no, no nos engañemos. Hace falta mucho más que comprarse un patinete o bicicleta eléctrica para reducir la huella de carbono. De hecho, la misma palabra ‘comprar‘, a la que estamos tan acostumbrados en nuestra sociedad consumista, viene acompañada de otros conceptos como fabricación, centros comerciales, logística, consumo y al final de su vida útil, residuos…. No olvidemos que todo lo que compramos, terminará algún día en la montaña de residuos generados por nuestra ciudad.

Si la bicicleta o patinete eléctrico van a sustituir el uso de nuestro coche, SÍ estaremos ayudando a reducir nuestra huella de carbono, evidentemente. Si la bicicleta o patinete eléctrico, van a sustituir el uso del transporte público, o las bicicletas o patines convencionales, NO estaremos ayudando al planeta.

El equipo del ‘Proyecto Huella de Carbono’